viernes, 28 de junio de 2013

La Puerta de Ishtar: Nin'Yig'Zidda

Hoy traigo un Igigu para La Puerta de Ishtar. Aunque los cultos a Yig son, en su mayoría, egipcios y sudamericanos, un culto al Dios Serpiente creo que no desentona nada con la ambientación de Akkad.
Aquí os dejo a Nin'Yig'Zidda y un par de hechizos para sus adoradores.

Nin'Yig'Zidda
El Gran Tentador, El Dador de Secretos, El Señor de las Mentiras, El Padre de las Serpientes. Así es conocido Nin'Yig'Zidda, conocido como Set y Kukulkán en lugares más allá de Kishar.
De todos los Igigu que reciben adoración en los templos de Akkad, Nin'Yig'Zidda, o Padre Yig como le llaman sus fieles, es el más cercano a sus adoradores y el que más benevolente se muestra. A cambio el Igigu sólo desea adoración plena y sacrificios rituales durante el equinoccio de otoño.
Nin'Yig'Zidda es, ante todo, un dios lleno de orgullo y vanidad. Desea ser adorado allá donde haya vida y que esta vida sea sacrificada para alimentarle a él y a su ego. Trata con una actitud casi paternal a sus adoradores, castigándoles de igual manera si comenten algún acto que a ojos del Igigu sea cuestionable o si se hace algún daño a alguna de sus hijas, las serpientes. Hasta tal punto llega el ego del dios que allá donde se le rinde culto debe haber efigies y motivos ofidios para que todos sepan que es él, y no otro, el que gobierna esa ciudad.
Además, debido a su influencia, los lugares donde existe un culto a Nin'Yig'Zidda se van poblando lentamente de insidiosas serpientes de todo tipo. Nadie sabe cómo llegan allí ni de donde vienen, y las hijas del Gran Tentador no tienen el mínimo interés en revelar sus secretos, aunque si quisieran podrían pues las hijas de La Gran Serpiente gozan de una gran inteligencia que emplean en favor de su señor para extender el veneno de la envidia, el deseo y la mentira allá donde habitan.
Nin'Yig'Zidda, tomada de aquí
El aspecto con el que el Igigu aparece ante sus fieles es el de un ofidio con rasos antropomórficos que se comunica con una voz siseante y grave. Para alcanzar esta forma, un fiel del dios se tumba sobre un altar de piedra rodeado de innumerables serpientes donde es sacrificado con una daga ritual. Cuando la sangre del desdichado baña la ofídia alfombra, de la maraña de reptiles surge una enorme criatura, un avatar del Dios Serpentino, con rasgos tanto de serpiente como de la víctima sacrificada.
Quien contemple el verdadero rostro de Nin'Yig'Zidda contemplará una enorme, grotesca y obesa forma que se arrastra imitando burlonamente a las serpientes a las que tanto quiere asemejarse. Esta masa devora todo a su paso y engorda más con cada víctima que muere en su honor.

Pero Nin'Yig'Zidda no es un mero hedonista que goza de sus cultos. El Gran Tentador es un ser envidioso que no desea ser un Igigu sino el Igigu. Sus fieles están contaminándose poco a poco de los caprichos de su dios e ignorando al resto de dioses para rezar sola y exclusivamente a la Gran Serpiente. La palabra de Nin'Yig'Zidda comienza a ser oída y es cuestión de tiempo que la guerra entre los Igigu estalle, con consecuencias nefastas para las gentes de Akkad.

Los favores de Nin'Yig'Zidda
Como bien saben los brujos que adoran al Señor de las Mentiras, Nin'Yig'Zidda es generoso con el que lo es con él, otorgándole conocimientos prohibidos y poderosos. A cambio sólo pide adoración plena y sangre.

Estaca de Bitis
Nivel: Brujería 2

Efecto: Este conjuro otorga al brujo poder sobre las víboras albinas de Nin'Yig'Zidda. Estas víboras se comportan como serpientes normales hasta que al recibir la orden del brujo, que puede ser transmitida verbalmente o por el tacto, quedan rígidas como varas de madera pudiendo ser lanzadas como si fueran flechas.
Al ser disparada, la víbora volará hasta alcanzar el objetivo del brujo, que debe estar visible de forma clara, y se clavará en él inyectándole el veneno que lleva en su interior resultando Envenenado como si le hubiera mordido una víbora.
La única manera de escapar de la estaca de Bitis es interponiendo un objeto entre la víctima y la víbora antes de que esta impacte contra su objetivo o escondiéndose de la vista del brujo.

Lanzamiento: Para que las víboras albinas nazcan, el brujo debe introducir tantos huevos de víbora como estacas desee obtener dentro de una víctima viva. La víctima debe ser un ser inteligente, por lo que los animales no son válidos. En la siguiente luna llena, los huevos eclosionarán y las crías de víbora se alimentarán del anfitrión para luego abandonar su cuerpo saliendo por cualquiera de sus orificios. Estas víboras, de aspecto albino y con una media luna grabada en su cabeza, acudirán donde esté el brujo con la mayor celeridad posible.

Aprendizaje: Este hechizo es común entre los asesinos que veneran a Nin'Yig'Zidda pues les confiere un arma segura, rápida y fiable para acabar con su víctima. Para aprenderlo basta con que el brujo sea mordido por una víbora o una áspid, lo que tenga más a mano. Mientras lucha contra el veneno debe pronunciar sus plegarias a Nin'Yig'Zidda para que este le otorgue el conocimiento deseado. Si el brujo sobrevive, tras vencer al veneno que contaminaba su cuerpo tendrá el favor del Igigu y despertará con el conocimiento implorado aprendido.

Forma aterradora de Ophiophagus

Nivel: Brujería 3

Efecto: El poder de este conjuro sólo es conocido por los más fieles seguidores de Nin'Yig'Zidda, símbolo de la, falsa, predilección del dios por sus acólitos.
Cuando el brujo invoca la forma aterradora de Ophiphagus, su cuerpo y su mente entran en un trance del que sólo saldrán cuando la metamorfosis en serpiente se haya completado. Su rostro se alargará, sus brazos y sus piernas se contraerán y su cuerpo se estirará hasta convertir todo ello en una enorme serpiente. El brujo conservará su conciencia, su intelecto y sus conocimientos mientras esté en esta forma ya que sigue siendo el mismo pero con otra forma, la de una enorme serpiente. La especie elegida es siempre subjetiva. Se sabe de brujos que se convierten en enormes cobras, otros en grotescas víboras y algunos en descomunales boas albinas. El único rasgo común a todas las transformaciones es una media luna en la cabeza de su forma ofidia, signo del favor de Nin'Yig'Zidda hacia su marioneta.
Durante el tiempo que dura la transformación el brujo está indefenso ante cualquier peligro, por eso suele ejecutarse en lugares seguros o secretos.

Lanzamiento: El brujo debe vestir una túnica, capa o cualquier otra prenda que el cubra el cuerpo entero y que esté fabricada con auténtica piel de serpiente. A una orden de su voluntad, la prenda comenzará a fusionarse con el cuerpo del brujo y este cambiar hacia su nueva forma.

Aprendizaje: Para que Nin'Yig'Zidda conceda este secreto el brujo tiene que cavar un agujero en el desierto que debe estar situado en un lugar lejos de cualquier tipo de civilización y ser lo suficientemente profundo como para que no pueda escapar de él trepando por medios humanos.
Tras cavar esta prisión, deberá realizarse cortes en el cuerpo con una daga consagrada a Nin'Yig'Zidda. Los cortes deben ser profundos y que sangren abundantemente. Con esa sangre se inscribirá la plegaria al Padre de las Serpientes para que le otorgue el don de la metamorfosis. Terminado esto, el brujo deberá tumbarse en el fondo del agujero y esperar.
Si todo ha ido bien, con los últimos rayos de Shamash comenzarán a llegar serpientes al agujero, todas ellas con una media luna en la frente representando al Dios de las Mentiras. Esta procesión de reptiles terminará cuando Sin aparezca de nuevo en el cielo. En ese momento el brujo estará sólo, herido y, seguramente, al borde de la muerte rodeado, si no sepultado, de serpientes. Será este el turno de demostrar al fe que se profesa a Nin'Yig'Zidda, Dador de Secretos, y entregarse por completo al dios. Si la fe del brujo es fuerte y pura para su dios, sus hijas le aceptarán y no le atacaran, pero si flaquease en su voluntad seguramente que fuera lo último que hiciera.
Cuando Shamash vuelva a iluminar Akkad, y si el brujo a demostrado su fidelidad a Nin'Yig'Zidda, las serpientes comenzarán a atacarse unas a otras vertiendo su sangre sobre el brujo. Una vez muertas, el brujo deberá cubrir su cuerpo uniendo las pieles de todas las serpientes sacrificadas y, una vez hecho esto, ejercer su voluntad para convertirse en una criatura del Dios Serpiente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada